Nuestro Relato Histórico: La extensión del Delta del Mediterráneo

Enviado por Sombra el Dom, 30/01/2022 - 02:12

La extensión del Delta del Mediterráneo

En artículos anteriores hemos dicho qué, hace unos 5,74 millones de años, aproximadamente por la época en que, hace unos seis o siete millones de años, comenzaba la evolución humana, la barrera de la Cordillera del Mar de Alborán que cerraba la comunicación entre el Océano Atlántico y el sistema Mar Mediterráneo – Mar Negro se rompe y las aguas de todos los océanos del mundo, interconectados, acuden a llenar ese amplio espacio vacío que es la cuenca del Sistema Mar Mediterráneo – Mar Negro (para más información, ver Inundación Zancliense: https://es.wikipedia.org/wiki/Inundaci%C3%B3n_zancliense ).

Sobre como pudo suceder esto y el tiempo que llevó hay diferentes teorías qué van desde un lento proceso erosivo y un llenado que duró siglos si no milenios hasta la hipótesis de una rotura catastrófica y una inundación brusca y casi inmediata que fue cuestión de días o cómo máximo semanas (para más información, ver corto Crisis salina del Messiniense.ogv https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Crisis_salina_del_Messiniense.o… ).

En mi opinión, la hipótesis que resulta más coherente es esta última en cuanto tomamos en consideración un importante e inadvertido detalle...

Los ríos que vertían sus aguas en el sistema Mar Mediterráneo – Mar Negro no sólo transportaban agua:

También transportaban SEDIMENTOS.

En consecuencia propugno la hipótesis, avalada por la información recogida y los cálculos efectuados, de que esos sedimentos acumulados durante 260.000 años, a raíz de la resaca de una súbita Inundación Zancliense originaron la formación de un extraordinario Delta Marítimo-Oceánico, el Delta del Mediterráneo.

Pero antes de entrar en ello, debe hacerse una consideración:

Aquí estamos intentando alcanzar una idea razonablemente aproximada de la cantidad de sedimentos que se acumularon en el sistema Mar Mediterráneo - Mar Negro durante ese periodo geológico de la Crisis Salina del Messiniense durante el cual la conexión con el océano Atlántico, con el resto de mares y océanos del mundo todos interconectados entre si en realidad, estuvo cerrada y de qué ocurrió con esa gran cantidad de sedimentos acumulados ya qué es evidente qué no se encuentran en la actualidad en los fondos del Mediterráneo.

No obstante debemos tener en cuenta una obviedad:

Los sedimentos existentes o no en la cuenca del sistema Mar Mediterráneo - Mar Negro no se resumen tan sólo a los aportados por los ríos durante ese periodo de aproximadamente 260.000 años.

Desde el inicio de los procesos erosivos hídricos al principio del mundo los ríos que vierten aguas en las cuencas marinas vienen transportando y depositando sedimentos en ellas.

Previa a la existencia del Mar Mediterréneo y el actual sistema Mar Mediterráneo - Mar muerto ese lugar lo ocupaba el Océano Tetis (para más información, ver https://es.wikipedia.org/wiki/Oc%C3%A9ano_Tetis ), de mayores dimensiones qué fue reduciéndose y cerrándose por el movimiento de la Placa Africana hasta formar una masa de agua que incluía al Mediterráneo actual y a los actuales mares Negro y Caspio, proceso iniciado hace aproximadamente 60 millones de años y que se puede considerar, en lineas generales a efectos de lo que nos ocupa, concluido hace unos entre 50 y 40 millones de años, momento en que la cuenca ya estaba lo bastante definida por las masas de tierra circundantes cómo para poder considerar la acumulación de sedimentos en la misma.

 

Esbozo del periodo Rupeliano en que las tierras de las actuales Europay África comenzaban a definirse y a cerrar la cuenca mediterránea
Boceto de la paleogeografía de la región mediterránea durante la era Rupeliana, hace entre 33.9 y 28.4 millones de años. El Océano Tetis entre África y Europa estaba ya prácticamente cerrado, así que hacía ya algunos millones de años que retenía y acumulaba sedimentos. En blanco y azul las masas de tierra y agua respectivamente mientras que los trazos negros dibujan las formas de las tierras actuales para facilitar su identificación. Fuente Wikipedia.

 

Así pues en realidad nos estamos ocupando tan sólo de una pequeña fracción de esos sedimentos por lo que, por ejemplo, no se puede obviar la problemática señalada simplemente aduciendo que se compactaron cómo rocas sedimentarias, ya que si, ciertamente los sedimentos se compactan y transforman en rocas sedimentarias pero esto viene sucediendo desde el inicio de los tiempos, es decir, no puede explicarse la ausencia de los sedimentos señalados limitandose a aducir que se transformaron en rocas sedimentarias, la inmensa mayoría de las cuales se originaron en tiempos muy anteriores a las fechas consideradas y estan conformadas por sedimentos depositados durante decenas de millones de años ya con anterioridad.

En cuanto a los cálculos efectuados, hay que señalar que son extremadamente conservadores ya qué están basados en los datos de cursos de agua actualmente existentes, los transportes de sedimentos que ocurren en la actualidad y, dentro de estos, tomando cómo referente los de valores medios, cómo por ejemplo los del Río Bermejo (para más información, ver Problemática de los Sedimentos en la Cuenca del Río Bermejo http://corebe.org.ar/web2015/problematica-de-los-sedimentos-en-la-cuenc… ), con 445 m3/seg de caudal promedio y un transporte de sedimentos anual de 89.000.000 de toneladas métricas, lo que ofrece un promedio de 200.000 Tm/m3/seg/año, en lugar de, por ejemplo, los del Río Amarillo qué, con un caudal de 2.571 m3/seg y un transporte de sedimentos superior a los 1.000.000.000 Tm/año, permitiría utilizar un promedio de en torno a las 400.000 Tm/m3 /seg/año doblando la estimación ofrecida.

Aclaración necesaria

La cantidad de sedimentos acumulada en el Mar Mediterráneo ha sido estimada en 1.000 km3, esto, teniendo en cuenta qué, salvo error u omisión, cada kilómetro cúbico son mil millones de metros cúbicos y que en ingeniería se estima el peso típico de un metro cúbico de áridos en unas siete toneladas métricas nos ofrece un valor de siete mil millones de toneladas métricas por cada kilómetro cúbico por lo que el total del peso de los 1.000 km3 de sedimentos que se estima están en el fondo del Mar Mediterráneo sería de siete billones de toneladas métricas que, además, no sólo se acumularon durante la Crisis Salina del Messiniense si no desde qué el Océano Tetis hace más de veinte millones de años ya había adoptado la forma de la cuenca actual y los sedimentos tendían a quedarse en la misma dando lugar, cómo ya se ha dicho, a la formación de rocas sedimentarias, etc.

Los estudios sedimentológicos más modernos realizados por científicos del CSIC estiman en unos 1.000 km3 el volumen total de sedimentos actualmente acumulado en el fondo del Mediterráneo – Mar Negro pero una estimación muy conservadora de los sedimentos aportados tan sólo por los 94 ríos de los que ha sido posible obtener datos, del total de esos 123 ríos de más de 100km de longitud que desembocan sus aguas en el Mar Mediterráneo, durante los 260.000 años de duración de la crisis salina del Messiniense nos revelan una aportación mínima de varias veces esa cantidad y volumen... y eso sin tener en cuenta los de los 29 ríos cuyos datos no ha sido posible obtener ni los del resto de ríos menores, arroyos, barrancos, etc.

Sin profundizar en estudios científicos especializados que el público en general pueda tener dificultad en localizar, por ejemplo encontramos en la Wikipedia un anexo dedicado a los ríos de más de 100 Km que desembocan en el Mar Mediterráneo, 123 en total (para más información, ver Anexo: Ríos que desembocan en el Mediterráneo https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:R%C3%ADos_que_desembocan_en_el_mar_… ).

De los 123 ríos ahí relacionados se referencian en el mismo anexo, o se pueden encontrar con relativa facilidad, datos de caudal en metros cúbicos por segundo para 94 de ellos (tan sólo un 76,42%, es decir, falta casi la cuarta parte de los datos) que suman un caudal total de 12.483,94 m3/s (s.e.u.o.).

En consecuencia 12.483,94 m3/s x 200.000 Tm/año ofrecen un total de 2.496.788.000 Tm/año, redondeando, dos mil quinientos millones de toneladas métricas cada año que hay que multiplicar por los 260.000 años durante los cuales esa conexión estuvo interrumpida y esos sedimentos no tenían forma de salir del Mediterráneo.

2.500.000.000 x 260.000 = 6502000.0001000.000 seiscientos cincuenta BILLONES de toneladas métricas de sedimentos (650 TRILLIONS para los angloparlantes)

...e, insistimos, esas cifras se obtienen contemplando tan sólo los datos de caudal de los 94 ríos que los ofrecen del total de los 123 ríos con cursos de más de 100 Km de longitud que se documenta que desaguan en el Mediterráneo (si promediamos los datos de la casi cuarta parte que falta en el Mar Mediterráneo, estaríamos hablando de en torno a unos 810 billones de toneladas, nuevamente trillions para los angloparlantes)

Es decir, en la información manejada faltan los datos de un total de al menos 29 ríos, más los de todos los que vierten sus aguas en el Mar Negro, más los de todos los ríos de menos de 100 Km de longitud (que obviamente son muchísimos más que los que cuentan con cursos de más de 100 Km), más, en las cuencas de ambos mares, los de las ramblas, barrancos, torrentes, escorrentías, etc con cursos estacionales qué además por lo general, cuando tienen caudal, dado el carácter altamente erosivo de sus avenidas, aportan una cantidad ingente de sedimentos en relación a su caudal medio anual en metros cúbicos por segundo.

Cómo ya hemos dicho, no sólo es evidente que una cantidad tan masiva de sedimentos no está en la actualidad en los fondos del Mar Mediterráneo, tal y cómo de hecho delatan los estudios sobre sedimentología ya realizados si no qué, además, en esta cantidad que tan insuficientemente estimamos, faltan infinidad de datos que la incrementarían exponencialmente, como acabamos de mencionar.

Además se carece de estudios científicos cualificados que aporten datos válidos o cuanto menos lo suficientemente fundamentados cómo para establecer una base sólida y bien documentada que permita llegar con una razonable seguridad a una estimación de los valores reales acumulados en ese antiquísimo y larguísimo periodo de tiempo para, contrastándolos con las rocas sedimentarias y los sedimentos actualmente existentes, poder llegar a conocer con una seguridad razonable la cantidad de sedimentos qué “faltan” en la cuenca del Mar Mediterráneo.

También se debe tener en cuenta qué, en aquel momento, la Tierra, 5,74 millones de años más joven, estaba muchísimo menos erosionada y, por lo tanto, la erosión causada por esos cursos de agua sería desmesuradamente mayor, quizá hasta diez o doce veces mayor o incluso cientos de veces mayor (desconozco si existen estudios al respecto así qué no puedo ofrecer un multiplicador, tan sólo señalar lo que es un hecho evidente), además de qué, cómo ya se ha señalado, el proceso de acumulación de sedimentos y formación de rocas sedimentarias no dio comienzo con el cierre del actual Estrecho de Gibraltar si no qué, en razón de la erosión producida por el proceso geológico hídrico en el planeta, venía sucediendo desde la preformación de esa cuenca, es decir, desde hacía aproximadamente unos 50 millones de años, por lo que para llegar a una aproximación del total de sedimentos homologable a la que acabamos de establecer habría que multiplicar los valores anuales presentados en lugar de por 260.000 años, por 50.000.000 de años.

...y todo esto tomando cómo referencia un río cómo el Bermejo qué como ya se ha comentado no es el exponente más relevante del transporte de sedimentos, de haber tomado el Río Amarillo estaríamos hablando justo de, cómo mínimo, el doble, mil trescientos billones de toneladas métricas (o de más de mil seiscientos billones si promediamos los datos que no ha sido posible obtener de los 29 ríos relacionados) y desmesuradamente mayor de tomar cómo referencia un río cómo el Amazonas de valores significativamente mayores y más teniendo en cuenta, cómo volvemos a reseñar, qué esos cálculos tan sólo contemplan una parte de los cursos de agua que desembocan en el Mar Mediterráneo a los que falta añadir todos los datos de los cursos menores y estacionales y de los que desembocan en el Mar Negro.

La ausencia de toda esa ingente cantidad de sedimentos abunda en la hipótesis de un llenado súbito y catastrófico de la cuenca Mar Mediterráneo – Mar Negro caracterizado por sucesivas oleadas con sus correspondientes resacas qué extrajesen esos sedimentos de la cuenca.

Consecuencia directa de esa extracción de sedimentos y obvia en función de las Leyes de la Física y de la Dinámica de Fluidos sería la formación del Delta Marítimo-Oceánico del Mediterráneo que se propone y sobre el que existen referencias históricas hasta la fecha consideradas meras fábulas, leyendas o mitología qué, sin embargo, valoradas dando por cierto que lo que describen fuese el Delta propuesto, encontramos qué se ajustan perfectamente a lo que cabría esperar sobre cómo sería ese Delta y cómo resultaría afectado por las catástrofes descritas y las consecuencias finales que serían observables algún tiempo después, que fueron perfectamente descritas:

“...peligrosos fondos de arenas o fangos de poca profundidad”.

Pero no sólo esto:

La licuación de las arenas constituyentes del Delta motivada por un seísmo que las convertiría en arenas movedizas también se ajusta perfectamente a la descripción realizada de un hecho que se nos dice fue relatado por los dos sacerdotes egipcios a Solón:

“La clase guerrera vuestra se hundió toda a la vez bajo la tierra y la Isla de la Atlántida desapareció de la misma manera hundiéndose en el mar”

(Nota bene: Se está haciendo referencia con ese “vuestra” a la clase guerrera de los griegos, ya que se le están refiriendo los hechos acaecidos a los que se hace referencia a un griego, Solón)

Es de reseñar que en griego antiguo el vocablo utilizado para designar “isla” también designa a su vez “península” y delta, por lo que “isla” debería ser considerado una inexactitud de traducción quizá condicionada por ideas preconcebidas.

Por otra parte, también hay que reseñar dos cosas:

La primera el hecho de qué no se relate que su clase guerrera (la griega, recordemos que en este fragmento se está relatando lo que los sacerdotes egipcios le narraron a Solón) sea destruida por un terremoto o una gran inundación si no qué, específicamente, se indique que se hundió toda (y a la vez, lo que constata un fenómeno de gran magnitud al que es posible que tan sólo sobrevivieran los pocos hombres que permanecieran en sus barcos) a la vez bajo la tierra.

La segunda qué, pese a que todas las referencias griegas, o que los griegos adjudican a los egipcios, que nos hablan de la fiereza y belicosidad de los habitantes de ese Delta, lo que nos dice el relato de los hechos es que un ejercito griego ha invadido el Delta del Mediterráneo y qué la totalidad del mismo, toda “la clase guerrera vuestra”, desaparece hundiéndose en la tierra con lo qué se debe de empezar a plantear una duda sistemática sobre todas las informaciones relativas a que esa tan avanzada civilización del Delta fuese belicosa y opresora.

En buena lógica, de ser así, en primer lugar la poderosa flota de guerra que la evidentemente tendenciosa mitología griega les “adjudica” es altamente improbable que hubiera permitido que un nutrido contingente griego con “toda su clase guerrera” alcanzase sus costas pero es qué, además, habría multitud de noticias e indicios de tierras y pueblos invadidos por ellos... mientras que lo qué en realidad se halla son noticias e indicios de poblamiento, transferencia de cultura, conocimientos y civilización respaldados, cómo más adelante vamos a ver, por el tipo de evolución individual y social qué debieron propiciar las condiciones de vida en ese Delta desde el origen más antiguo de la población del mismo.

La posible extensión del Delta del Mediterráneo

Cómo es obvio, careciendo de datos razonablemente exactos sobre la que basarla, esa posible extensión es una simple elucubración con escaso fundamento, no obstante y dado qué existen abundantes fuentes históricas (con diversos grados de reconocimiento) donde ese Delta del Mediterráneo presumiblemente aparece representado o al menos referido si nos podemos aventurar a establecer tres sugerencias, la primera lo que suponemos el "delta mínimo", abundantemente representado en papiros, frescos y decoraciones de sarcófagos egipcios:

 

Dimensiones mínimas del propuesto Delta del Mediterráneo
Dimesiones mínimas del propuesto Delta del Mediterráneo

 

Estas dimesiones son bastante coherentes con lo que se nos muestra en multitud de evidencias antiguas, cómo por ejemplo:

 

Grabado egipcio presentado por el investigador y paleógrafo Georgeos Díaz-Montexano durante la conferencia "La Atlántida en Jaén"
Grabado egipcio presentado por el investigador y paleógrafo Georgeos Díaz-Montexano durante la conferencia "La Atlántida en Jaén" donde en apariencia está representado el propuesto Delta del Mediterráneo

 

La segunda, con una extensión bastante mayor, estimada en función de la presunción lógica de qué ese Delta Marítimo Oceánico, tras su formación hace unos 5,3 millones de años, debió estar sujeto a diferentes procesos erosivos que necesariamente lo fueron reduciendo hasta las dimensiones representadas en las evidencias egipcias:

 

Estimación media de las posibles dimensiones del propuesto Delta del Mediterráneo
Estimación media de las posibles dimensiones del propuesto Delta del Mediterráneo

 

Estimación qué, curiosamente y tal y cómo indicó el ya citado investigador y paleógrafo Georgeos Díaz-Montexano, a quien debe serle concedido todo el crédito y reconocimiento, cabe en lo posible que sea refrendada por un petroglifo, el conocido cómo Petrogífo de Campanario, de datación por el momento desconocida, qué parece ser un mapa de esa zona:

 

Interpretación del Petroglifo de Campanario dada por el paleógrafo e investigador Georgeos Díaz-Montexano
Interpretación del Petroglifo de Campanario dada por el paleógrafo e investigador Georgeos Díaz-Montexano

 

Interpretación qué, de ser ajustada a la realidad y tratarse ciertamente de un mapa prehistórico de la zona tal y cómo con bastante coherencia propone Díaz-Montexano, a la vista de la hipótesis aquí presentada hay que objetar y reetiquetar de la siguiente forma:

 

Mi interpretación de lo representado en el Petroglifo de Campanario si se acepta que se trata de un mapa prehistórico de la zona
Mi interpretación de lo representado en el Petroglifo de Campanario si se acepta que se trata de un mapa prehistórico de la zona

 

La esquina superior derecha, cuyo etiquetado omite Díaz-Montexano, se ajusta tanto por posición cómo por forma con la costa sur de nuestra península spana, quedando pues el actual Estrecho de Gibraltar a la derecha de la representación y fuera de esta, entre nuestra península y África.

En cuanto a eliminar del etiquetado tanto "Iberia" cómo "Atlántis" sustituyéndolas por SPANIA, por una parte consideramos bastante probada la progresión etimológica desde la lectura vocalizada del jeroglífico egipcio:

 

Cartela con la transcripción fonética de la pronunciación del jeroglífico con que se nos designaba, obra del investigador y paleógrafo Georgeos Díaz-Montexano
Cartela con la transcripción fonética de la pronunciación del jeroglífico con que se nos designaba, obra del investigador y paleógrafo Georgeos Díaz-Montexano

 

Es decir, "span" y unas vocales que no se pueden concretar pero que, por convención, podemos asumir cómo el grupo "ia" que se utiliza para designar "tierra de" tal y cómo vemos en, por ejemplo, Germania, tierra de los Germanos, Italia, tierra de los ítalos, Francia, tierra de los francos, Bulgaria, tierra de los bulgaros, etc quedando pues así, Spania, tierra de los spanos.

Con posterioridad y ya dentro del relato histórico aceptado se considera que la primera ocasión en la que aparecemos nombrados por escrito es en el caso de una evidencia fenicia donde se nos denomina "שפן ", SPN en nuestra grafía actual, donde vemos la persistencia de las consonantes para con posterioridad, verlas también en la denominación latina "hiSPaNia" y más tarde en "eSPania" qué, por la unión fonética de la "nia" dio lugar a nuestra exclusiva y querida letra Ñ formando finalmente la voz eSPaÑa.

Y, por otra parte y visto lo visto, tanto en cuanto a la denominación "Atlántida" cómo a la de "Iberia" sostenemos la opinión de que es absurdo seguir incurriendo en denominar algo qué, con la salvedad de los griegos de Solón en el caso de la "Atlántida" y quizá los griegos en general en el caso de "Iberia", nadie más en la antigüedad denominaba así, con el nombre que le daban los menos en lugar de utilizar la denominación que le daban y dan los más.

El caso de "Iberia" además resulta especialmente sangrante porque ha sido utilizado cómo cortina de humo para ocultar y ocultarnos nuestro nombre original, SPANIA y en especial para asentar en el pueblo portugues una sensación de exclusión y diferenciación con el resto de nosotros que en realidad es inexistente (para más información, ver https://spnuniversa.com/es/portugal ) y tan sólo ha sido promovida cómo forma de desunirnos y fragmentarnos, todo indica qué para evitar que recuperasemos poder e importancia.

Y, por último y atendiendo a las informaciones antíguas que hablan de una extensión que se podría calificar de "casi continental", la posible extensión máxima original podría haber sido la siguiente:

 

Posible extensión máxima del propuesto Delta del Mediterráneo comprendiendo las Islas Canarias y extendiéndose hasta incluir también a las de Cabo Verde
Posible extensión máxima del propuesto Delta del Mediterráneo comprendiendo las Islas Canarias y extendiéndose hasta incluir también a las de Cabo Verde

 

Cómo es obvio, estas posibles extensiones propuestas están basadas en los comportamientos observados de los sedimentos que actualmente continúan saliendo del Mar Mediterráneo, las corrientes marinas dependientes de la Fuerza de Coriolis y los fondos donde acaban depositándose en la actualidad pero, necesariamente, careciendo de una cuantificación razonablemente exacta de cual pudo haber sido su volumen, son más una descripción de las zonas que pudieron llegar a ocupar de ser los suficientes que un hecho irrefutable, en especial la dimensión máxima sobre la cual apenas existe información en las fuentes antiguas que la pueda corroborar.

 

En conclusión

La ingente cantidad de sedimentos que los cursos de agua produjeron y transportaron durante esos 260.000 años no está en los fondos del Mar Mediterráneo y no existe explicación alguna sobre que ocurrió con ellos.

La hipótesis del Delta del Mediterráneo explica tanto la desaparición de esos sedimentos cómo valída las referencias históricas y las evidencias documentales antiguas que ubican una masa de tierra donde las Leyes de la Física señalan que se debió de formar.

Las características físicas y el comportamiento de esa masa de tierra en el caso de sufrir el tipo de catástrofe descrito en las fuentes antíguas no sólo se ajusta a lo que se nos relata en esas fuentes antiguas si no qué, además, esas fuentes señalan hechos, cómo la licuación de los suelos arenosos durante un terremoto, cuya explicación estaba mucho más allá del ámbito de conocimiento de las gentes de aquellos tiempos o qué, cómo el hecho de que tras la desaparición de esa tierra su lugar lo ocupasen bancos de arenas y fangos de escasa profundidad en lugar de edificios sumergidos o sus ruinas, aún a día de hoy están fuera de lo que se podría denominar cómo "imaginario popular", lo que refrenda que se trata de la información veráz de un observador de la época:

De tratarse de una mera fabulación habría resultado mucho más "romántico" y creible para el referido "imaginario popular" narrar qué bajo esas aguas alcanzaban aún a vislumbrarse las ruínas de sus casas, estátuas y templos.

Por otro lado, la presencia descrita en la zona por las fuentes antiguas de esos fondos peligrosos por su escasa profundidad, que atendiendo al calado posible de las mayores embarcaciones de la época no debían estar a mucho más de dos metros de profundidad para ser descritos cómo peligrosos, también requieren de una complicada e improbable explicación bajo cualquier otra hipótesis mientras que bajo la hipótesis presentada del Delta del Mediterráneo su existencia se puede calificar no sólo de lógica si no hasta de casi inevitable.

Por lo tanto, y a falta de ulteriores propuestas que puedan rebatir de forma consistente la hipótesis del Delta del Mediterráneo dando una explicación científica a los efectos físicos señalados, podemos afirmar que esa tierra que los griegos de Solón denominaron cómo "Atlántida" y que para todos los demás al parecer fue denominada Spania existió y, en base a ello, que la civilización que se relata hubo en ella, también.