Nuestro Relato Histórico, 6ª parte

Enviado por Sombra el Sáb, 24/10/2020 - 03:55

El origen de la isla del Reino del Océano

Una de las cosas qué, a nivel digamos técnico, más dudas presenta en cuanto a que existiese una isla en la parte atlántica del Estrecho de Gibraltar que hubiera sido borrada del mapa por un fenómeno catastrófico es, precisamente, la carencia de evidencias en las costas del mismo estrecho o en sus proximidades de que un fenómeno de la magnitud suficiente cómo para arrancar una isla del fondo oceánico y hacerla desaparecer hubiera ocurrido en algún momento.

Este artículo va a cambiar eso exponiendo nuestro punto de vista, nuestra teoría.

Sobre nuestra teoría no existe ningún estudio científico por la sencilla razón de que se trata de algo que nadie ha planteado jamás.

Tan sólo está apoyada por la lógica, las leyes de la física y algunos fenómenos y procesos geológicos sobradamente conocidos.

Es un "huevo de Colón" que se puede demostrar experimentalmente usando una maqueta a escala (aunque lo ideal sería disponer de un modelo matemático que hacer correr multitud de veces para determinar estadisticamente si hay ocasiones en que no se origina y porcentualmente cuántas son.) aunque una vez expuesta es tan evidente que la demostración podría ser una curiosidad pero en realidad huelga porque admite muy poca si no ninguna discusión.

En el inicio

Hace unos cinco o seis millones de años la cuenca del Mar Mediterráneo estaba esencialmente seca pese a encontrarse en algunos puntos más de mil metros por debajo del nivel de los océanos, la geografía de esta durante ese periodo tan pretérito ha sido estudiada y discutida por lo que existen diferentes conceptos al respecto pero, en esencia, eso no es algo importante para lo que nos ocupa porque el consenso científico general es que estaba básicamente vacía.

El Mar Mediterráneo se había desecado al interrumpirse su comunicación con el Océano Atlántico. En su lugar lo que se acepta que había, con leves variaciones, era esto:

Durante el período Messiniense la cuenca que ahora ocupa el Mar Mediterráneo estaba seca y su geografía era aproximadamente la mostrada en este mapa
Durante la crisis salina del Messiniense el Mar Mediterráneo estaba casi totalmente seco aunque su cuenca estaba en algunos puntos más de mil metros por debajo del nivel del mar en el Océano Atlántico. Esta y las siguientes imágenes del proceso son de dominio público y están tomadas de la Wikipedia.

¿Como eran esos lagos en la cuenca del desecado Mediterráneo?

Esos lagos eran salados, de hecho tan salados como el actual Mar Muerto, ya que la sal que se puede disolver en agua hasta saturar la disolución es de 359 gramos por litro (359 ppm).

Cualquier cantidad de sal superior a esta, salvo que se aumente la temperatura, se depositará en el fondo o en sus orillas.

 

Previa a esta situación el puente de tierra se había ido cerrando de una forma progresiva en función de el ascenso geológico de la cordillera Bética en nuestra península.

En la siguiente imagen se representa una posible fase intermedia de esa evolución.

En ella se muestran ya emergidas las masas de tierra de mayor altitud.

Estas formarían una cadena de islas entre el continente europeo y el continente africano, islas que irían aumentando en extensión y uniéndose unas a otras tal y cómo el ascenso de la cordillera Bética siguiera produciéndose, como se puede apreciar en la siguiente imagen.

Previo a la crisis salina del Messiniense se empezó a producir la ascensión del fondo marino en la zona del Estrecho, aún inexistente, atrasado por el ascenso geológico de la Cordillera Bética
La formación del puente terrestre que cerraría la comunicación generando la crisis salina del Messiniense fue progresiva

 

El proceso de elevación continuó hasta el punto que nos muestra la siguiente imagen en el que la comunicación había quedado reducida no a un estrecho si no a un largo canal que se fue estrechando poco a poco hasta desaparecer, momento en el que la cuenca del Mar Mediterráneo comenzó a secarse por evaporación.

La comunicación entre ambas cuencas se fue cerrando hasta quedar reducida al estrecho canal que se muestra en esta imagen, canal que continuó cerrándose cada vez más hasta desaparecer
La comunicación entre ambas cuencas fue cerrándose hasta quedar reducida a un único y estrecho canal que continuó cerrándose hasta desaparecer

 

La contención que ofrecía ese brazo de tierra desapareció aproximadamente hace 5,3 millones de años, quizás por un proceso sísmico, lo que provocó la inundación brusca e inmediata de la actual cuenca del Mar Mediterráneo.

La desaparición del bazo de tierra que mantenía separadas ambas cuencas provocó la inundación súbita del Mar Mediterráneo
La desaparición del brazo de tierra qué mantenía separadas ambas cuencas provocó la inundación brusca de la cuenca del Mar Mediterráneo

 

Por lo general nadie continúa proyectando lo que pudo suceder en ese punto:

La cuenca del Mar Mediterráneo ya está llena y, como mucho, se valora un posible llenado en dos fases, una inicial hasta el denominado canal de Sicilia y la posterior del resto de la cuenca.

Nuestra hipótesis

Una estimación de caudal/tiempo de llenado

En base al estrecho actual cuya amplitud mínima son 14,4 km y cuya profundidad también mínima es de 300 m el caudal de llenado pudo rondar los 38.880.000 m³/s lo que, s.e.u.o., son 0,039 km³/s.

Si tomamos como referencia el volumen actual de el Mar Mediterráneo que es de 3.735.000 km³ con ese volumen de flujo su llenado se habría producido en, s.e.u.o., poco más de tres meses aunque en realidad debió ser menos dado que en el volumen total que se da se incluye el volumen de agua de esos lagos qué, una vez alcanzado el equilibrio hídrico entre aportes y evaporación, permanecían en las zonas más profunda de la cuenca mediterránea.

Esta inundación no fue algo lento y progresivo que se prolongó durante decenios, lustros o siglos si no algo rápido y violento y, en consecuencia, provocó un, digamos, sobrellenado de la cuenca mediterránea que cómo es obvio originó un tremendo proceso de resaca cuando el exceso de llenado retornó a la cuenca atlántica.

De hecho no es descartable que ese proceso de resaca se iniciase mientras aún continuaba por inercia una fuerte corriente superficial de transvase de agua desde la cuenca atlántica a la mediterránea.

Esta resaca se produciría entonces al igual que hoy en dia se produce el intercambio de aguas entre cuencas en el Estrecho de Gibraltar y por idénticos motivos, más con una intensidad y turbulencia diferentes, exponencialmente mucho mayores:

En la actualidad es el agua más salina (de 36,2 a 39 partes por mil) y en consecuencia algo más densa y pesada de la cuenca mediterránea la que se desliza bajo la corriente de agua atlántica, algo menos salina (35,4 partes por mil) y en consecuencia ligera, mientras sale de la cuenca mediterránea provocando erosión y transportando materiales ligeros en suspensión.

En aquella fase sucedió lo mismo con la peculiaridad de que esas aguas no sólo eran muchísimo más densas y pesadas (con una densidad salina sobresaturada de cientos si no de miles o incluso cientos de miles de partes por mil) por el aporte salino de los depósitos acumulados durante los 260.000 años de la crisis salina del periodo Messiniense, desprendidos y disueltos brusca y rápidamente por la violenta inundación:

Además de ese inmenso volumen de sal disuelta o en proceso de disolución también arrastraban una cantidad ingente de materiales en suspensión generados por la erosión catastrófica consecuencia de la violenta inundación de la cuenca.

Esa masa de agua en extremo salinizada y cargada de materiales en suspensión, lo que la hacía extraordinariamente densa y pesada, necesariamente debió desplazarse completamente pegada al suelo, fondo ya, de la cuenca mediterránea dado su elevado peso en comparación con la corriente de agua atlántica limpia y escasamente salina que continuaba intentando entrar al Mediterráneo sobre ella como una fuerte contraresaca superficial

¿Cuanta sal se acumuló en el Mediterráneo en esos 260.000 años?

Aunque la lógica nos dice que en tiempos pretéritos la cantidad de sal que los ríos llevarían al mar debió ser superior, ya que con el tiempo algunos de esos depósitos salinos se irían agotando, podemos calcular en base a los va!ores actuales que cantidad de sal se acumularía ahora mismo si el cierre y desecado del Mediterráneo volviera a ocurrir.

A día de hoy el exceso de salinidad del mar Mediterráneo respecto al del Océano Atlántico oscila desde 36,2 - 35,4 = 0,8 ppm hasta 39 - 35,4 = 3,6 ppm.

Estos valores, si los estimamos cómo acumulación anual, que no lo es pero nos podrá aproximar a un par de valores digamos de referencia, multiplicados por esos 260.000 años, esos 0,8 gramos por litro nos darían un valor de 260.000 x 0,8 = 208.000 gramos por litro en el caso de menor aporte y de 260.000 x 3,6 = 936.000 gramos por litro en el caso de mayor aporte, lo que de disolverse instantáneamente sería más que una salmuera una corriente de sal ligeramente húmeda, con tan sólo una ínfima cantidad de agua por litro.

Obviamente la disolución de toda esa sal no fue algo instantáneo, no obstante este cálculo nos permite hacernos una idea de la inmensa cantidad de sal que tuvo que disolverse y la densidad de la salmuera que debió producirse y, en consecuencia, de la capacidad de arrastre de esa masa más que salinizada durante los años, quizá siglos, que siguió retornando al Océano Atlántico aportando materiales erosionados que seguirían formando el Delta del Mediterraneo.

Adenda a 26 de Noviembre de 2.020:

Para entender la razón de la persistencia de ese flujo en el tiempo la clave es la progresiva disolución de la sal acumulada.

Esa disolución haría del agua del Mar Mediterráneo una masa cada vez más pesada que iría creciendo en volumen por debajo del agua más ligera entrada desde el Océano Atlántico hasta alcanzar la cota en que la haloclina se elevase tanto sobre el fondo que permitiera a esa masa de agua seguramente saturada o cercana a la saturación "rebosar" por el Estrecho de Gibraltar, proceso que aún continua hoy en día pero de una forma mucho menos extremada y, en consecuencia, más lenta y menos erosiva.

El desplazamiento de esa ingente masa de agua en extremo salinizada y en consecuencia densa y pesada, sobrecargada de materiales en suspensión, debió generar un potente arrastre de materiales que, además, incrementaría el fenómeno haciendo de ella más que una corriente de agua una corriente de denso limo, de hecho más bien una avenida de fango, rocas de diversos tamaños desprendidas y removidas durante la violenta inundación y otros residuos qué, a medida que aumentaba su densidad y peso por  la adquisición de más materiales, incrementaba su capacidad de erosión y arrastre.

El resto es obvio y lo podemos observar en multitud de lugares donde corrientes fluviales cargadas de materiales erosionados, arrastrados o en suspensión, alcanzan el mar u océano y su intensidad pierde fuerza al dejar de estar canalizadas:

El arrastre pierde presión y los materiales más pesados arrastrados por la corriente o en suspensión se depositan formando un delta.

Este fenómeno se vio favorecido y acentuado por la presencia de un promontorio submarino, el banco Majuan o Espartel qué, con tan sólo 56 metros de profundidad está ubicado a pocas millas marinas frente a prácticamente el centro de la boca del Estrecho y que habría actuado como el "rifle" o escalón de una esclusa de lavado de minerales propiciando el depósito contra el mismo de los materiales más pesados arrastrados.

El encaje con otras teorías

A lo largo de la historia, pese a los esfuerzos realizados en pos de ridiculizar a cualquier investigador serio tras la "esoterización" del tema por parte de tres autores fuertemente relacionados con la masonería o incluso uno de ellos directamente masón, se han propuesto diversas hipótesis con base científica las principales de las cuales que consideran ese promontorio submarino las encontramos relacionadas en su página en la Wikipedia:

En diversas ocasiones se ha especulado que la mítica Atlántida fue justamente Espartel. En septiembre del 2001 el geólogo francés Jacques Collina-Girard expuso esta teoría. La teoría de Collina argumenta que el fin de la última glaciación hizo que el mar subiera 135 metros hasta la cota actual, invadiendo el estrecho de Gibraltar y creando un mar pequeño y semi-cerrado de unos 70x20 kilómetros entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. El banco de Espartel formó un archipiélago en este pequeño mar, cuya isla principal hubiese medido unos diez o doce kilómetros a lo largo de su mayor eje. Con la subida del nivel del mar la isla empezó a hundirse lentamente, pero alrededor del 9400 a. C. la subida de las aguas se aceleró, ascendiendo cuatro metros por siglo. Durante este tiempo se registró un terremoto de magnitud 9 (argumento defendido por el geógrafo marino Marc-Andrè Gutscher) en la zona, lo cual contribuyó a que la isla desapareciera definitivamente bajo el mar, generando maremotos. Collina propuso que el recuerdo de la desaparición de la isla se mantuvo en el Antiguo Egipto durante 5 000 años, antes siquiera de la invención de la escritura, hasta que finalmente fue grabado por los primeros escribas en torno al tercer o cuarto milenio a. C. Más tarde Platón habría conocido la historia, y se habría inspirado en ella para crear el mito que ha llegado a nosotros como la Atlántida.

"Mito" qué, cómo está quedando DEMOSTRADO, no es en absoluto tal si no historia respaldada por infinidad de indicios y pruebas materiales así como por tradiciones orales y documentos de diversas culturas y qué, además, queda claramente ratificado tanto por la continuidad del nombre con el que ya aparecemos designados en esos primeros documentos, Spanos.

A partir de este momento la realidad de la "isla" referida en ese "mito" queda respaldada y lo que es más explicada como inevitable por las propias Leyes de la Física y el cúmulo de ejemplos a lo largo y ancho del planeta donde los arrastres de ríos cargados de sedimentos originan deltas en sus desembocaduras o al menos bancos.

Por otra parte, la propia naturaleza de ese delta, un mero depósito de materiales susceptibles de ser removidos igual que en su día fueron desplazados hasta allí, simplifica la explicación de porqué en su momento desapareció ya qué para que eso llegase a ocurrir en realidad no sería necesario que se produjese un maremoto de especial magnitud y, de hecho, como ya vimos en el artículo anterior existen pruebas geológicas de un maremoto de magnitud suficiente ocurrido justo cuando diversas fuentes históricas o legendarias nos dicen que debió de suceder.

También explica y concuerda con lo que algunas de esas fuentes nos relatan en cuanto a que la zona más que una sola isla era un piélago saturado de islas, marismas y bajíos de difícil navegación y que continuó siéndolo durante largo tiempo tras la desaparición de estas islas y del, para todos menos los griegos, Reino de los Océanos, llamado por ellos Atlántida.

En conclusión

La inevitabilidad de la existencia de esa "isla" o más bien DELTA conformado por un "archipiélago" de islas, una vez explicado el fenómeno que permitió la formación de ese DELTA, que no isla ni archipiélago queda, en nuestra opinión, demostrada perfectamente.

Como es obvio, que necesariamente se formase el delta por las puras Leyes de la Física no implica que una civilización se desarrollase en ese delta, no obstante lo que si qué implica es la veracidad de todos los relatos y referencias históricas o legendarias referentes a su existencia y posterior desaparición.

En consecuencia, en cuanto a la existencia y desaparición de ese delta, ya no se puede hablar de fabulaciones si no de testimonios veraces y fidedignos.

En base a todo ello, no es descabellado plantear una duda más que razonable, ya qué en ese aspecto todas esas noticias descalificadas cómo fabulaciones resultan ser ciertas y perfectamente explicables, que permite plantear si el resto de ellas es también igualmente cierto.

Esa duda más que razonable no sólo está apoyada en lo acabado de exponer sobre la inevitabilidad de la formación y la explicable posterior desaparición de ese peculiar y único delta marino-oceánico, si no también en el resto de evidencias y pruebas tanto físicas como lógicas presentadas hasta el momento así como por datos científicos obtenidos de forma independiente y sin pretender que avalasen ningún planteamiento histórico por todo lo cual se puede afirmar qué El Reino de Los Océanos, llamado por los Griegos Atlántida ERA, FUE Y ES una realidad histórica.